A todos nos gustaría tener la garantía de que los alimentos que comemos llevaron el mejor proceso durante su cultivo. Aquí te decimos cómo asegurar esto desde tu hogar, de manera fácil y ocupando poco espacio.
En la agricultura existen diferentes métodos de cultivo y uno que ha revolucionado la manera de cultivar es la hidroponía. En México sus orígenes datan desde los aztecas que utilizaban las chinampas como medio de cultivo, pero no fue hasta 1938 cuando W. F. Gericke logró establecer unidades de cultivo sin tierra, dándole el nombre de hidroponía.
La palabra se deriva del griego hydro (agua) y ponos (labor o trabajo), que significa trabajo en agua. Este método consiste en remplazar el sustrato o suelo por agua con disoluciones de minerales y se puede adaptar al espacio con el que se cuente en casa dependiendo de las plantas que se decida cultivar.
Dentro de esta técnica se clasifican tres grupos: cultivos en agua (con solución nutritiva), cultivos en aire (aeropónicos) y cultivos en sustrato (con solución nutritiva).
Lo primero que se debe de hacer es elegir qué se desea cultivar; ya sea que se compre la plántula (se recomienda que sea de 4 semanas) o se germinen las semillas (elegir sustrato apto, poner la semilla y regarla hasta obtener una plántula). Acto seguido se debe elegir el lugar y adaptarlo de acuerdo al espacio disponible.
Se tiene que elegir el método que se utilizará, en este caso se utilizará un sistema de producción en solución nutritiva. Para ello se necesita:
Una vez que se tenga listo el material ¡manos a la obra!
En la placa de unicel, con ayuda de nuestro plumón, se marcará el contorno de la parte superior del recipiente más grande y con el objeto punzo cortante se cortará al rededor de la línea trazada, verificando que embone bien en la boca de dicho recipiente.
Una vez que se tenga el unicel a la medida, se procederá a marcar en este el contorno de la parte inferior de el/los recipientes(s) más pequeño(s), procurando dejar un espacio entre ellos (dependiendo del cultivo), para nuevamente cortar la forma marcada corroborando que quede a la medida de nuestros recipientes y estos se sostendrán gracias al borde exterior.
A continuación, se llenará el recipiente grande con solución nutritiva disuelta (véase liga del video), contemplando que el nivel del agua alcance 1/4 de los recipientes pequeños.
Por último, se colocan las plántulas en los recipientes pequeños (cerciorarse que el extremo final de las raíces quede en contacto con el agua). Durante la primera semana se oxigenará de manera manual revolviendo el líquido, esto se hace porque las raíces aún no son abundantes.
Este sistema funciona gracias al espacio que queda entre el agua y la placa de unicel, lo que permite que la planta pueda absorber fácilmente el O².
¡Listo!, ya cuentas con tu cultivo hidropónico, ahora solo queda aguardar y disfrutar de los frutos de tu trabajo.
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